No sé si os pasa también a vosotr@s que tenéis cosas dando vueltas por casa eternamente, pidiendo a gritos un poco de atención. A mí me pasaba con un taburete Bekväm de Ikea. El pobre sufrió unas obras faraónicas sin darle tiempo a quitarse de en medio...y así quedó. Cada vez que lo veía sufría, sabía que algo tenía que hacer con él, pero nunca llegaba el momento. Hasta que llegó (porque todo llega tarde o temprano!).
Para empezar, le "lavé" la cara dándole con una lija gruesa. Tenía demasiado polvo y restos de pintura incrustados y convenía limpiar bien.
Luego, primera capa de pintura blanca. Y acto seguido, lo vuelvo a "ensuciar" con pinceladas de pintura negra, sobre todo en los cantos.
Nueva capa de blanco...y lija fina para ir descubriendo un poquito de negro en los cantos. Así conseguí algo parecido a un decapado, que le da el aspecto envejecido. Aunque no mucho, no quería pasarme!
Entonces llegó la parte más divertida. Con un poco de cola blanca, pinceleta y las servilletas decoradas Plitkig, de Ikea también, forré la parte superior del taburete y el peldaño. Primero preparé las servilletas, separando la capa pintada de las otras dos capas blancas (si no, se pega sólo la primera capa y el resto se sueltan). Con la pinceleta le di bastante cola a la madera, pegué la servilleta y le volví a dar una capa de cola, con cuidado de no romper el papel.
La técnica es la misma que usé aquí para forrar pinzas de madera. El papel queda arrugado, pero le da un toque especial. Y el resultado ya lo veis en la foto! Ahora estoy pensando en ponerle un cristal a medida en la parte superior, para evitar el agujero y utilizar el taburete como mesita de noche...al menos hasta que encuentre una que me guste de verdad.
¿Qué os parece la transformación? Si os animáis y tenéis dudas, preguntadme!














Menudo cambio¡¡¡
ResponderEliminarqué chulo te ha quedado¡¡¡
un abrazo.Paz
elbauldepaz.blogspot.com
Te quedo muy linda la mesa. Toda una artista, eh???
ResponderEliminar