Mis galletas shortbread de limón


Y marchando una de galletas! Quizás estáis pensando que con estas temperaturas infernales es de locos encender el horno...pero calma, para esta receta sólo se necesitan quince minutos de horneado, y luego se mantienen comestibles durante unos cuantos días. 
Las shortbread son galletas típicas de Escocia y muy populares en otras zonas como Irlanda o Reino Unido. No llevan huevos, no llevan levaduras, sólo azúcar, harina...y mucha mantequilla. Para quienes huyen de los sabores muy dulces son perfectas. Y si le añadimos el toque de limón, más todavía! Y a la hora de prepararlas son bien fáciles, con poco secreto. Quizás el único "pero" es que hay que ser previsor@s y tener en cuenta la horita aproximada de nevera que necesitamos para dejar reposar la masa antes de cocer. Veamos...


Ingredientes:
150 grs mantequilla, sin sal y a temperatura ambiente (bien blandita)
250 grs harina normal, tamizada
2 cdas soperas de maicena
60 grs azúcar glass, tamizado
zumo de medio limón
ralladura de medio limón
1 cdta extracto de vainilla
un poco de azúcar glass para espolvorear o rebozar

En un bol, mezclamos con batidora eléctrica la mantequilla y los 60grs de azúcar glass. Cuando la mezcla esté bien cremosa y ligada, añadimos el zumo y la ralladura de limón y el extracto de vainilla. Cuando la masa haya absorbido bien el zumo y esté todo bien unido, añadimos la harina y la maicena poco a poco, y seguimos batiendo hasta mezclar todo bien. 
Veréis que quedan como una especie de migas, entonces apartamos la batidora y mezclamos con espátula. El resultado será una masa blandita, suave, que se desmigaja con facilidad. Entonces tenemos dos opciones, que nos afectarán a la hora de formar las galletas. Por un lado, podemos dividir la masa en dos, y formar dos troncos redondos, del diámetro que nos guste para las galletas. En este caso, las galletas las formamos cortando luego el tronco en rodajas. La segunda opción es dividir la masa en dos, estirar con rodillo y dejar las dos planchas de un grosor aprox. de 1cm,  uniforme. En este caso, las galletas las formamos cortando los círculos con un cortador de galletas. Yo personalmente prefiero la segunda, aunque si no disponéis de los utensilios como rodillo o cortador, la primera también vale!
Una vez tenemos la masa lista, la tapamos con papel film o papel de horno y ponemos en nevera durante 1h y media más o menos. Se trata de que la mantequilla que lleva la masa endurezca, y así podamos cortarla con facilidad. No hay problema en dejarla más horas, incluso de un día para otro! Y si no hemos previsto este tiempo de reposo...pues recurrimos al congelador y acortamos el tiempo! (sólo en casos extremos, porque este proceso hace que el sabor de la masa no quede tan asentado).
Pasado este tiempo, precalentamos el horno a 180º. La masa estará dura y podremos cortarla, con cuchillo en rodajitas de 1cm aprox. o bien con cortador de pastas. Las galletas ya cortadas las pondremos en una bandeja con papel de horno, dejando una separación entre ellas para que no se peguen. No levarán mucho, pero algo sí que crecen. Horneamos durante 15 minutos aproximadamente. El truco es sacarlas del horno cuando empiezan a tener un leve color tostado en los bordes, si las dejamos más tiempo nos quedarán demasiado secas. 
Dejamos que enfríen sobre una rejilla, pero antes de que enfríen del todo, espolvoreamos el azúcar glass extra (nos podemos ayudar de un colador normal) o las rebozamos, si nos gusta con más azúcar. Y ya sabéis, para guardarlas, mejor en lata!


Con hilos y un poco de tiempo...auriculares decorados


La vida es mucho más interesante y agradable si la decoramos un poco, ¿no creéis? No hace falta embarcarse en proyectos faraónicos para notar esa inyección de endorfinas que da el ver algo bonito... Podemos mirar a nuestro alrededor, buscar esas cosas cotidianas que llenan nuestras rutinas, y darles un toque personal que las convierta en algo así como "más nuestras". No, nuestras vidas no darán un giro de 180º (para eso necesitamos más que hilos!!!) pero seguro que algo ganamos en satisfacción!

 

En mi lista de don't like rutinarios está el tema de los cascos. No sé si os pasará a vosotr@s pero a mí se me acaban rompiendo fácilmente. Se enredan, una es una manazas y plof! uno de los dos deja de sonar bien (suele ser el izquierdo, doctor...). Además está el tema de que soy vaga y me paseo envuelta en cables: cuando te gusta dormir y no madrugar, perder quince segundos escondiéndolos por debajo de la ropa deja de ser prioritario!
Hasta la fecha no he encontrado solución válida de verdad-de verdad al problema del enredo. Pero con tres hilos y un cordón fluorescente, un poquito de tiempo y un simple nudo de macramé, por lo menos he dejado mis auriculares un poco más bonitos. Y un poco más yo. ♥
 


Detalles que me han hecho feliz


Llevo muchos, muchos días sin escribir. Y no voy a aburrir con quejas de que no hay tiempo, de que las cosas se complican, de que bla, bla, bla. En cambio, os muestro unos detalles que estos días han sumado en mi cuenta de felicidad...
  1. Mi primer granny square. Lo conseguí! Hace unos meses era incapaz de sostener la aguja de ganchillo y el hilo a la vez. Practicando un poco vía Youtube y viendo a mis locas de La Guerrilla del Gilda ya he podido hacer un granny, el primero para un proyecto de bricotunning que ya os contaré cuando lo lleve a cabo...
  2. ¿Os acordáis de este post en el que os hablaba de cuánto me gustaba el trabajo de la genial Paula Bonet? Pues...unos días más tarde, y gracias a una personita fantástica, me cayeron de regalo estas preciosísimas chapas made by Paula Bonet! Mi corazón daba saltos de alegría al verlas, por lo lindas que son y por la magia de cómo habían llegado hasta mí. Desde aquí, Paula & Esther, gracias millonésimas!!!
  3. Esta época convulsa que nos ha tocado vivir está llena de obstáculos, ya sabemos. Nada mejor que desconectar al final del día hundiendo los dedos en una buena masa... Así salieron estas galletas, unas shortbread de limón con mucha mantequilla, 0 huevos...y mucho mucho limón! Queda pendiente colgar la receta, apuntado en nota mental...
  4. Y por último un futuro bordado. El subidón que tengo cada vez que me lanzo a bordar es de mis últimos descubrimientos... Laura Ameba y su curso de aguja mágica tienen toda la culpa (y mi amor eterno!). Aunque, como sucedió en este caso, empiece, cometa errores, deshaga todo y tenga que volver a empezar. No importa, lo importante es disfrutar sin prisa de la pasión por los hilos y las agujas. Bordado, el mundo es más bonito, sin dudas!
Y así han pasado algunos momentos de estos días. También gestionando otros proyectos, disfrutando de gente que ♥, y trapicheando con nuevos retos, como twitter, al que no acabo de pillarle el punto :-(  Espero poder publicar más estos días, de momento os deseo un feliz fin de semana a tod@s!