29 de junio de 2012
Mis galletas shortbread de limón
Y marchando una de galletas! Quizás estáis pensando que con estas temperaturas infernales es de locos encender el horno...pero calma, para esta receta sólo se necesitan quince minutos de horneado, y luego se mantienen comestibles durante unos cuantos días.
Las shortbread son galletas típicas de Escocia y muy populares en otras zonas como Irlanda o Reino Unido. No llevan huevos, no llevan levaduras, sólo azúcar, harina...y mucha mantequilla. Para quienes huyen de los sabores muy dulces son perfectas. Y si le añadimos el toque de limón, más todavía! Y a la hora de prepararlas son bien fáciles, con poco secreto. Quizás el único "pero" es que hay que ser previsor@s y tener en cuenta la horita aproximada de nevera que necesitamos para dejar reposar la masa antes de cocer. Veamos...
Ingredientes:
150 grs mantequilla, sin sal y a temperatura ambiente (bien blandita)
250 grs harina normal, tamizada
2 cdas soperas de maicena
60 grs azúcar glass, tamizado
zumo de medio limón
ralladura de medio limón
1 cdta extracto de vainilla
un poco de azúcar glass para espolvorear o rebozar
En un bol, mezclamos con batidora eléctrica la mantequilla y los 60grs de azúcar glass. Cuando la mezcla esté bien cremosa y ligada, añadimos el zumo y la ralladura de limón y el extracto de vainilla. Cuando la masa haya absorbido bien el zumo y esté todo bien unido, añadimos la harina y la maicena poco a poco, y seguimos batiendo hasta mezclar todo bien.
Veréis que quedan como una especie de migas, entonces apartamos la batidora y mezclamos con espátula. El resultado será una masa blandita, suave, que se desmigaja con facilidad. Entonces tenemos dos opciones, que nos afectarán a la hora de formar las galletas. Por un lado, podemos dividir la masa en dos, y formar dos troncos redondos, del diámetro que nos guste para las galletas. En este caso, las galletas las formamos cortando luego el tronco en rodajas. La segunda opción es dividir la masa en dos, estirar con rodillo y dejar las dos planchas de un grosor aprox. de 1cm, uniforme. En este caso, las galletas las formamos cortando los círculos con un cortador de galletas. Yo personalmente prefiero la segunda, aunque si no disponéis de los utensilios como rodillo o cortador, la primera también vale!
Una vez tenemos la masa lista, la tapamos con papel film o papel de horno y ponemos en nevera durante 1h y media más o menos. Se trata de que la mantequilla que lleva la masa endurezca, y así podamos cortarla con facilidad. No hay problema en dejarla más horas, incluso de un día para otro! Y si no hemos previsto este tiempo de reposo...pues recurrimos al congelador y acortamos el tiempo! (sólo en casos extremos, porque este proceso hace que el sabor de la masa no quede tan asentado).
Pasado este tiempo, precalentamos el horno a 180º. La masa estará dura y podremos cortarla, con cuchillo en rodajitas de 1cm aprox. o bien con cortador de pastas. Las galletas ya cortadas las pondremos en una bandeja con papel de horno, dejando una separación entre ellas para que no se peguen. No levarán mucho, pero algo sí que crecen. Horneamos durante 15 minutos aproximadamente. El truco es sacarlas del horno cuando empiezan a tener un leve color tostado en los bordes, si las dejamos más tiempo nos quedarán demasiado secas.
Dejamos que enfríen sobre una rejilla, pero antes de que enfríen del todo, espolvoreamos el azúcar glass extra (nos podemos ayudar de un colador normal) o las rebozamos, si nos gusta con más azúcar. Y ya sabéis, para guardarlas, mejor en lata!











